miércoles, 25 de junio de 2014

CONTADORES DE SECRETOS



Dicen que son inteligentes. Que son capaces de detallar en cada momento el consumo de electricidad que se está llevando a cabo en nuestro hogar. Su precisión permite saber si está funcionando sólo el frigorífico de casa, si estamos a toda pastilla con la cocina y el horno o si vemos la tele bajo la tenue luz de una lamparita. Todo es cuestión de kilovatios. Por la cantidad que estemos consumiendo podrán deducir el electrodoméstico, incluso el modelo, que tenemos en casa y estamos usando.

Con estas cualidades, podrían servir para ayudar a que el consumidor sea capaz de visualizar sus consumos eléctricos. Eso le permitiría tomar conciencia de los que son innecesarios, apagar a tiempo y reducir la factura. Pero no se haga ilusiones.

Esa valiosa información no va a llegar al usuario. La tendrán las compañías encargadas de nuestro suministro. Nuestra intimidad en sus manos. Sabrán a qué hora nos levantamos y nos acostamos. A qué hora entramos o salimos. A qué hora cocinamos y si hacemos guisos elaborados (usando horno, batidora y otros electrodomésticos) o simplemente calentamos algo en el microondas. ¿Y qué harán con estos datos?...

No es ese el único asunto inquietante en relación con estos contadores de secretos. Ahora saltan a los medios de comunicación noticias que explican que estos dispositivos, con su parpadeo de luz, dejan ver también si hay mucho o poco consumo eléctrico en el hogar. Y resulta que los aparatos están muy accesibles en los edificios de pisos y directamente en la calle en las casas y viviendas unifamiliares. Cualquiera puede deducir si hay alguien en casa. Así lo explica esta noticia de El Confidencial Digital, que asegura que la Policía incluye entre las alertas de seguridad para estas vacaciones el aviso de que estos aparatos revelan si las viviendas están vacías.

No hay tanta inteligencia tras el contador. Hay un control de nuestros datos que beneficia a otros. Y hacen falta soluciones para evitar que se utilicen para sacar un provecho indebido de ellos y que, incluso, vayan en nuestra contra. Ya hay propuestas de mejora, pero resulta lamentable que todo esto no se haya pensado antes de empezar a instalarlos.

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